Una ruta en Portugal , Porto y Norte repleta de escapadas.


  • Muy buenas, os contaré un viaje que hice hace unas semanas por el norte de Portugal. Esta vez el post es a medias, entre mi amiga Arancha , conocida también como Ari Magritte. Hicimos el viaje en el mismo grupo de amigos y me encanta que se haya decidido a participar en el post, espero que os guste esta propuesta viajera.


  • Para descubrir la mejor parte del otoño vecino, desde Turismo do Porto e Norte de Portugal nos invitaron a recorrer buena parte de su territorio cuando empezaba el mes de octubre. A pesar de nuestras frecuentes visitas a la zona durante todo el año, hemos conocido nuevos datos, descubierto parajes que aún nos resultaban desconocidos e informaciones que aportan nuevas perspectivas. Es así cómo hemos redescubierto esta área como destino turístico, indiscutible durante el verano y de lo más apetecible ahora también, en los meses más fríos. 


  • En los próximos días, os contaremos con más detalle qué ver y cómo llegar a cada uno de los lugares que hemos ido descubriendo. Pero antes, compartiremos con vosotros la ruta al completo, para que tengáis una idea del recorrido que hicimos y que podéis repetir de la misma manera o adaptarlo a vuestros gustos y necesidades.




Esposende

  • La ruta empezó en Esposende  en plena tarde de domingo soleado. A pesar del ambiente animado, la sensación de relajarme y de haber dejado el ritmo frenético del día a día atrás fue inmediata. Tras un paseo por la zona más próxima al río Cávado, en su desembocadura, y la visita a su Loja Interativa - Oficina de turismo, subimos a una embarcación para ver de cerca la reserva natural que aquí se encuentra y los deportes acuáticos que se pueden practicar aquí. Para terminar la jornada, una suculenta cena en el restaurante Tio Pepe en Fão, al otro lado del río.



  • Hicimos noche en el Hotel Suave Mar, un cuatro estrellas de tres plantas, que cuenta con piscina, pista de tenis y gimnasio, que dan servicio a los huéspedes de sus 84 espaciosas habitaciones, ubicado justo frente al río en su desembocadura al Atlántico. Esposende se encuentra en la ruta del Camino de Santiago Portugués por la costa.




Vilanova de Gaia y Afurada


  • Empezamos el segundo día, ya lunes, visitando Vila Nova de Gaia. Allí, antes de entrar en el Centro Interpretativo del Patrimonio da Afurada, contemplamos cómo las actividades más tradicionales se siguen desarrollando de manera cotidiana, como si hubiésemos viajado en el tiempo: las mujeres entraban y salían del lavadero público, lavaban a mano y tendían las prendas al sol de otoño , mientras los hombres remendaban sus redes y repasaban sus aparejos de mar en las cabinas habilitadas a tal efecto junto al mar.



  • Ya en el interior del Centro, encontramos verdaderos útiles empleados por las gentes del mar, principalmente la flota que se dedicaba a la pesca del bacalao, todo el pueblo se vuelca, donando prendas y objetos que sus familiares usaban en su día a día, en cada actividad relacionada con el mar, desde salir a faenar hasta la venta en los mercados. Desde los maletines metálicos en los que llevaban la comida del día hasta las patelas en las que las mujeres pesaban el pescado para su venta en el mercado. Además, encontramos interesantes maquetas y vídeos explicativos de la importancia social e histórica que las capturas de bacalao han tenido siempre para Portugal


Vinho do Porto


  • Resulta inconcebible estar en Vila Nova de Gaia y no visitar la bodega del vino de Oporto Ferreira. Allí nos explicaron cada detalle de la historia de las bodegas y también de la elaboración de cada una de sus variedades.



Paseo en barco (Rabelo)  por el Duero 


  • Al salir de allí, un nuevo barco nos esperaba. Esta vez, uno de los tradicionales rabelos, que hoy en día ya no se emplean para transportar barricas de vino, sino para mostrar el esplendor del Duero a su paso por Oporto. Un agradable paseo bajo el sol de otoño nos permitió ver la perspectiva de la ciudad desde el río, bajo los puentes de todas las épocas que la atraviesan, el aspecto de ambas orillas de una ciudad que no ha podido contener su ímpetu y sigue en constante crecimiento. Si quieres puedes ver los precios de venta anticipada de los billetes y horarios Paseo en barco (Rabelo)  por el Duero  tienes info aqui







Parque Biologico de Gaia


  • De allí, a una visita rápida al Parque Biológico de Gaia, que merece que volvamos a visitarlo un día con toda la calma, debido a la enorme riqueza biológica que contiene. Se trata de uno de los primeros parques biológicos de Europa (nació en 1982) con la educación medioambiental como objetivo. Allí se celebran talleres, cuenta con un observatorio astronómico y además recuperan animales de todas las especies, que lleguen enfermos o dañados. Además, han recuperado especies que se encontraban en vías de extinción, como es el bisonte europeo, ¡un animal que ya cazaban los romanos!





Quinta da Boeira



  • Después de la rápida visita al parque, comimos en Quinta da Boeira. Un contexto absolutamente irrepetible: esta tradicional quinta portuguesa con todo su romanticismo se encuentra en medio del bullicio de la ciudad. 





  •  Sin embargo, los enormes árboles que rodean esta casa le confieren un ambiente de absoluta paz. La sensación es la de haber accedido a un lugar que se encuentra fuera del espacio y el tiempo actual.




Arouca, un destino de montaña


  • Ya por la tarde, visitamos Arouca. Subir a la montaña siempre aporta una nueva perspectiva. Sus miradores son espectaculares y sin duda nos quedamos con ganas de recorrer esas rutas caminando. Sin duda, en verano valdrá la pena visitar la cascada da Frecha da Mizarela.


Pedras Parideiras


  • Resultaron alucinantes las explicaciones que recibimos en la Casa das Pedras Parideiras, un fenómeno único en el mundo, que solo desde hace muy pocos años los geólogos saben explicar y que es posible gracias a una anomalía en el momento de un choque de placas tectónicas hace miles de millones de años.
  •  En esencia, el granito no se formó de la manera habitual, sino que el cuarzo y feldespato se agruparon en esa especie de bolas y ha permanecido así desde siempre. Lo que ocurre con los bruscos cambios térmicos de la montaña es que esas bolas poco a poco se van desprendiendo. Las gentes del lugar, dieron en llamar al fenómeno "pedras parideiras" ( "piedras parturientas"), ya que entendían que la roca madre estaba pariendo piedras más pequeñas. Este nombre popular es el que se ha mantenido.



  • Aún en la montaña, en el restaurante Casa no Campo, pudimos degustar alguno de los productos más típicos de la región, muy relacionados con el cerdo, el queso y las castañas.




Passadiços do Paiva
  • Tras reponer fuerzas con el ágape, nos acercamos hasta el río Paiva, en Espiunca, una de las zonas donde se practican deportes acuáticos durante todo el año: barranquismo, piraguas, rafting... Cada una de ellas y muchas más desarrolladas y explicadas por Clube do Paiva. El puente colgante que atraviesa el río resultó un desafío para algunos de los visitantes. Desde hace ya unos meses estan abiertos los Passadiços do Paiva ,  son varios paseos de madera de varios kilometros a las orillas del rio y que se han convertido en un fantástico atractivo turistico de la región y cada semana recibe cientos de visitantes.




Los sabores de Pinguça


  • Antes de cenar, hicimos una visita a la sorprendente Destilaria Eduardo Noronha Dias - Pinguça. Sorprendente por diversos motivos: desde la juventud de sus gerentes hasta la arquitectura del lugar, perfectamente integrada en su espacio natural y diseñada hasta el más mínimo detalle en la sostenibilidad y el ahorro energético. Los licores Pinguça merecerán mención aparte, ya que sus diferentes sabores dan juego para preparar todo tipo de combinados.





  • De allí, a Restaurante Parlamento, un restaurante decorado con verdaderos trilobites, donde pudimos degustar la famosa carne de ternera de razas autóctonas, pero con diferentes preparaciones. Cuando llegó el momento del postre, nuestra sorpresa fue tremenda, al descubrir que casi 10 diferentes nos esperaban: algunas variedades de su típica Doçaria Conventual y otros tantos ejemplos de postres tradicionales, preparados de manera casera.



  • Pasamos la noche en el Hotel Rural Quinta de Novais, equipado con gimnasio, piscina y todas las comodidades, pero donde sobre todo disfrutamos de un verdadero despertar en las montañas, rodeados de naturaleza y respirando aire puro.



Gondomar y la Ruta de la Filigrana


  • La última jornada, la del martes, comenzó visitando Gondomar, cuya oficina de turismo está emplazada en un enclave incomparable. Gondomar es el único pueblo de la zona que crece a ambos lados del río, que lo divide. Se trata de un lugar tranquilo, que ha destacado por sus artesanos creadores de Filigrana.






  • Pese a que el famoso corazón de filigrana siempre ha tenido la fama de ser originario de Viana, la realidad es que es allí, en Viana, donde se había encontrado el estrato social con suficiente capacidad económica para adquirirlos, pero es en Gondomar donde se han fabricado históricamente. Tal es la tradición que es posible, previa reserva a través de Turismo Porto e Norte , visitar alguno de estos talleres, donde el artesano explicará con detalle cada paso del proceso de creación de estas piezas, mostrará su galería con las piezas de las que se sienten más orgullosos y se podrán adquirir una o varias. Todos estos talleres configuran la "Rota da Filigrana".





  • De Gondomar, nos fuimos a comer a Adega do Artur, un lugar emplazado en plena naturaleza de Ponte da Barca, donde realizar rutas por cuenta propia, o bien sumarse a alguno de los muchos planes de rutas guiadas que organizan.




Castelo de Lindoso

La visita al Castelo de Lindoso y su centro interpretativo es obligada: el centro interpretativo explica muy bien las distintas etapas que marcaron la historia del lugar. Pero sin duda lo más impactante es el campo de hórreos anexos al castillo. Una infinidad de hórreos que siguen siendo usados para almacenar los productos recolectados, sean cultivados o salvajes, para su posterior elaboración y consumo o venta.







Hotel Tempus en Ponte da Barca


  • El centro histórico de Ponte da Barca es una joya en medio de la naturaleza. La vida discurre junto al río Lima, que le confiere una belleza especial, además de ser el complemento perfecto para la ecovía y ciclovía que pasa por el pueblo y lo comunica con los demás, que forman parte de las diferentes rutas y que son los municipios del Vale do Lima
  • Allí pudimos conocer un hotel perfectamente integrado en su entorno natural, que además cuenta con unas vistas indescriptibles tanto desde su restaurante inundado de luz como desde cada una de sus espaciosas habitaciones. Tempus Hotel Hotel Tempus cuenta además con spa y piscina exterior. Se trata de un hotel enfocado a la vida familiar, por eso los niños se hospedan gratis.









cata de vinos


  • Con Joâo Pires tuvimos la suerte de disfrutar de una estupenda cata de vinos de la Adega Ponte da Barca bajo la marca Viniverde, un paseo por varios de sus vinos desde blancos a tintos pasando por rosados. Aprendimos diferentes matices de los vinos que se producen en la zona y con las maravillosas vistas del valle nos hubiésemos quedado allí dos días mas.




Viana do Castelo


  • No podíamos volver a España sin hacer una parada fugaz en Viana do Castelo y aprovechar para cenar antes de regresar. La parada fue en el restaurante Camelo, un lugar con fama histórica con un interior de lo más confortable y un exterior que invita a las visitas veraniegas, para disfrutar de su tremenda estructura emparrada.

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